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Creada en Cali Fundación para un mejor ambiente

Diario Cali – 18 de diciembre de 1985

Con la presencia de Kenton Miller, autoridad mundial en asuntos medio ambientales se protocolizó aquí el funcionamiento de la Fundación para un mejor Ambiente, entidad que tendrá como objetivo conservar los recursos naturales a través de campañas educativas y promocionales.

Su presidenta, Esther Ventura de Rendón, observó como las limitaciones económicas impedían el desarrollo masivo de un programa de reforestación. Limita los planes ocupacionales especialmente para los colonos que en la mayoría de los casos buscan tierras deforestando las mismas que a vece no son aptas para el desarrollo de programas agrícolas.

Elogio la labor que adelantan la FES, la Corporación para la Recreación popular, la Cámara de Comercio y otras entidades privadas y estatales coordinadas en su mayoría por el Inderena. Así mismo se destacó a cooperación de organismos internacionales interesados en trabajar por la protección de los recursos naturales renovables y no.

Habla presidenta

La presidenta de la Fundación para un Mejor Ambiente, Esther Ventura de Rendón, hizo una serie de consideraciones con relación a la apertura de ese nuevo organismo interesado en la capacitación de gentes con amor a la naturaleza. Ante el representante de la comunidad internacional de protección del medio ambiente, Kenton Miller, voceros del gobierno local y de la Cámara de Comercio sostuvo: Hemos perdido mucho de nuestros valores naturales y ya son visibles los casos de deterioro en los recursos, en especial en el suelo y en el agua. No es posible tener una contabilidad exacta de lo que teníamos a comienzos de siglo. El balance sería negativo. Pero hay que registrar que parte de estos sacrificios también son visibles hoy en el desarrollo y en nuestro bienestar relativo. El Valle del Cauca es una de las regiones más prosperas del país y necesariamente tendrá que ser  una despensa del mundo.

Sin embargo, nuestro departamento y las áreas vecinas, como pudimos demostrarlo en nuestra reciente publicación “Valle del Cauca: Visión Ecológica” aún conservan  importantes áreas silvestres, con gran diversidad genética. Tenemos el océano pacifico, aún inexplotado con todas las riquezas, con valores, como el de la Isla Gorgona, verdadero laboratorio viviente, por su diversidad genética y que demanda ya! Un tratamiento especial. A continuación, sobre la costa de nuestros ricos manglares verdaderas fábricas de proteínas. Luego de los manglares tenemos la planicie del Pacífico, donde la vegetación estás siendo sometida a explotación, en muchos casos irracional, hasta llegar a los imponentes y cercanos farallones, aún en muchas partes desconocidos, y tenemos también en medio de toda esa zona selvática un enclave desértico en el Valle del Río Dagua, donde crecen las plantas del medio árido y la fauna que le corresponde a este ecosistema.

Pasando la cordillera encontramos el bosque nublado, la fábrica de agua que consumimos en la zona plana del Valle, con toda su diversidad. En la zona plana de la magnificencia florística, faunística y paisajística queda poco, representado solo por algunas manchas de árboles, guaduales y ciénagas como la de Sonso, donde se espera nuestro trabajo de restauración. Poseemos también otra cordillera, la Central donde están los páramos, otro ecosistema completamente diferente.

Las áreas silvestres que aún subsisten, se ven presionadas por diversos factores: el desarrollo necesario, pues es nuestra responsabilidad tener más alimentos, drogas, viviendas, agua, etc., y elevar la calidad de vida de nuestros conciudadanos, lo cual implica necesariamente la utilización de los recursos. Resulta también el desarrollo desordenado, que nace esencialmente de la emergencia, de la necesidad de subsistencia y es cuando vemos el proceso de colonización que es el principal responsable de la devastación.

Esther Ventura de Rendón

Matemática, estricta y precisa. Fue profesora asociada de la Univalle, directora del magíster de ingeniería industrial y jefe del Departamento de Información de sistemas por espacio de siete años.

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