Lafrancol 100 años

El País – 21 de junio de 2011

Agobiados como estamos de malas noticias. Sicosiados por la inseguridad. Desesperados ante la violencia que parece haber retomado su estela de crimen y de dolor, poco espacio nos queda para las buenas noticias.

Y es que encontrarlas es casi una hazaña. Antenoche no más uno de los telenoticieros nacionales en su emisión de las siete de la noche, tuvo más de 20 minutos de malas noticias, todas ciertas sí y de necesaria divulgación porque no se pueden ocultar ni disimular aquellos hechos que por su importancia no pueden pasar desapercibidos, pero que no dejan de impactar y hacer que nos preguntemos en qué país vivimos.

Aquí en Cali y en nuestro Departamento, por ejemplo, las noticias de cierre y traslado de empresas a otra parte complementan el a veces oscuro panorama y son pan de cada día. Nos estamos desindustrializando. Son pocas o contadas con los dedos de la mano de un manco las nuevas factorías que se afincan por estos lares y salvo honrosas excepciones; muchas están caminado como el cangrejo o sobreviviendo, que según dicen, es buen punto.

Por tanto hay que celebrar y ponderar que una empresa vallecaucana llegue a sus primeros cien años, tal y como sucede con Lafrancol, los laboratorios que creara 20 lustros a Bernard Pauly en Barranquilla y a los que vinculó posteriormente a sus sobrinos Mauricio, Miguel y Roberto Ventura Pauly en razón a que no tuvo hijos.

El menor de esos Ventura Pauly relevó a su tío y se vino para Cali a producir jarabes, atraído por las mieles de los ingenios azucareros. Corría el año de la muerte de Gaitán y allí empezó el ascenso de los laboratorios franco colombianos, Lafrancol.

Mucha agua ha corrido debajo del puente y hoy esta empresa es el más importante laboratorio farmacéutico de Colombia, muy por encima de las multinacionales tan mentadas y conocidas. Ocupa el puesto 264 entre las mil empresas colombianas, vende más de $350.000 millones al año y genera diez mil puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos.

Sin tanto cacareo ni vitrinismo, Lafrancol es empresa bandera del Valle del Cauca y pese a los coqueteos de otras regiones del país, ha decidido mantener su sede en nuestra ciudad, lo cual es por demás loable: se sabe que otras capitales, y en especial Bogotá, resultan más prácticas e incluso económicas. Sin embargo, estos laboratorios aquí están y aquí se van a quedar.

Frente a Lafrancol está Esther Ventura de Rendón, caleña de pura cepa así sea hija de francés y de italiana y así viva montada en un avión y permanezca gran parte de su tiempo en Bogotá. Esther Ventura de Rendón es la presidenta de la junta Directiva desde hace 35 años y timonea los laboratorios junto a su marido Juan María Rendón, de grata recordación en estas tierras.

Esther Ventura de Rendón, liceísta y univallista -para más señas- es de las mujeres ejemplares de Cali y ya tiene ganado un sitial de honor que se acrecienta debido a la especialidad de su trabajo, porque eso de competir con los gigantes del mundo de la farmacéutica no es fácil.  Por estas razones las noticias del valle y de Cali las encabeza una empresa de la que poco se sabe, a pesar de lo mucho que hace, en hora buena.

Esther Ventura de Rendón

Matemática, estricta y precisa. Fue profesora asociada de la Univalle, directora del magíster de ingeniería industrial y jefe del Departamento de Información de sistemas por espacio de siete años.

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